Existen otros métodos para la valoración económica de árboles, aunque en España la Norma Granada es el método de referencia. Algunos de los métodos más conocidos a nivel internacional, o que podrían utilizarse en contextos específicos, incluyen:
• Método Helliwell: Este método, desarrollado por D.R. Helliwell, es un sistema de puntuación que evalúa una serie de atributos del árbol (como tamaño, edad, especie, condición, ubicación) para asignar un valor. Es un método más cualitativo en su origen, aunque puede llevar a una valoración económica.
• Método CAVAT (Capital Asset Value for Amenity Trees): Desarrollado en el Reino Unido, CAVAT es un método que busca asignar un valor de capital a los árboles ornamentales, considerando su tamaño y otros factores, y lo expresa como un porcentaje del costo de reemplazo del paisaje urbano. Se centra en el valor de los árboles como activos.
• Método CTLA (Council of Tree and Landscape Appraisers): Este método, originado en Estados Unidos, es ampliamente utilizado en Norteamérica. Consiste en una fórmula que toma en cuenta el costo de reemplazo del árbol, su tamaño, especie, condición y ubicación, aplicando factores de depreciación.
• Valoración por Coste de Reemplazo: Un método más sencillo que estima el valor de un árbol basándose en el costo de adquirir y plantar un árbol de tamaño y características similares. Este método es útil para árboles jóvenes o de tamaño pequeño, pero se vuelve menos preciso para ejemplares grandes y maduros que son difíciles de reemplazar.
• Valoración por Ingresos o Beneficios (Servicios Ecosistémicos): Este enfoque busca cuantificar los beneficios económicos que un árbol o un conjunto de árboles proporciona (servicios ecosistémicos), como la reducción de la contaminación del aire, el control de la escorrentía de agua, el ahorro energético (sombra en verano), el valor paisajístico, y el impacto en la salud y el bienestar. Herramientas como i-Tree, desarrollada por el Servicio Forestal de Estados Unidos, se utilizan para estimar estos valores.
• Métodos Basados en el Mercado: Para árboles en viveros o ejemplares jóvenes, el valor de mercado directo puede ser una forma de tasación. Sin embargo, esto es menos aplicable a árboles maduros en entornos urbanos que no son objeto de compraventa habitual.
La Norma Granada, a diferencia de algunos de estos métodos puramente técnicos o económicos, ha logrado una integración significativa en el marco legal y administrativo español, lo que explica su prevalencia. Además, con su última versión, busca incorporar aspectos de servicios ecosistémicos, acercándose a los enfoques más modernos de valoración del arbolado urbano. Se utiliza preferentemente sobre otros métodos por varias razones fundamentales:
• Reconocimiento y Estandarización: Es el método de referencia en España, ampliamente admitido como estándar técnico para justipreciar el arbolado ornamental. Esto le otorga objetividad y uniformidad a las valoraciones económicas en informes técnicos, peritajes judiciales y múltiples ámbitos de gestión y protección del patrimonio verde urbano.
• Aplicación Obligatoria en Normativas: Es de aplicación obligatoria en numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas de España, reflejada en ordenanzas y leyes. Esto significa que su uso está respaldado legalmente y es requerido por las administraciones públicas en ciertos contextos.
• Base para Informes Técnicos y Judiciales: Tiene una aplicación esencial en los informes técnicos y judiciales, y se utiliza de manera habitual en la elaboración de informes periciales judiciales. Es fundamental en la justificación de importes reclamados por daños o pérdidas frente a aseguradoras, administraciones públicas u otras partes involucradas en procedimientos judiciales.
• Cobertura Amplia de Aplicaciones: Su uso se extiende a diversas situaciones más allá de los informes periciales, incluyendo reclamaciones por daños (obras públicas, accidentes, vandalismo, catástrofes naturales), expropiaciones en terrenos urbanos, gestión municipal de espacios verdes, valoración de impacto ambiental, contratación administrativa y seguros, catastro e inventarios urbanos, rentabilidad de trasplantes y mantenimiento, y procedimientos sancionadores por infracciones ambientales.
• Evolución y Adaptación: La Norma Granada se mantiene como una herramienta viva y en continuo desarrollo. La tendencia en su revisión (como la versión de 2020) es incorporar criterios relacionados con la biodiversidad, el valor paisajístico y los servicios ecosistémicos, ampliando su relevancia en la gestión y protección del patrimonio arbóreo urbano.
Si bien pueden existir otros métodos de valoración, la Norma Granada se impone por su estandarización, reconocimiento legal, amplio ámbito de aplicación y la capacidad de proporcionar valoraciones objetivas y uniformes en el contexto español.
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